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martes, 5 de noviembre de 2024

Justicia



Venimos del hielo y del granizo
ya no hay tierras comunales a la salida de los pueblos
y tampoco se devuelven al mar
los tesoros de Yemanjá 
que se pescan demás

Experimento a cada paso
decidir entre la vida y la muerte
entre la salud y los placeres
y corto para vivir 
los frutos del árbol de la vida

es fácil de decir:
Tienes lo que te mereces
desde estos privilegios
y aunque hoy se lo escuchase
a un amigo refugiado y migrante
no lo creo

Creo que la Justicia
es la mera acción del tiempo
pues como es bien sabido
a todos nos iguala la muerte
y nada nos llevamos 
salvo lo que aprendemos
y experimentamos
¡sólo el Amor lo sabe!

y no hay, sino causa y efecto
y si en mi causa consta un mundo nuevo
tendré que moldearme

y por más lejos que me encuentre 
del alto ideal de iluminar con sosiego
todo lo que viene y va

intento no identificar
mi ego con lo que hago
o lo que a veces (equivocado)
creo que tengo

En justicia agradezco
lo que la Pacha me da
y lo comparto con los demás

Confío en la vida
y sigo yendo a tientas
oradando las tinieblas
en la escalera doble del caracol

En la casa de la Paradoja
se Sube cuando se Baja
y en la caída horizontal
la conciencia vertical
como una hoja de doble filo
se entorna

Parecerá una locura
sólo cuando pierdo el Juicio
entiendo la justicia


viernes, 12 de abril de 2024

3 poemas disidentes

 

Cuando me invitó Rafael Carvajal a participar en un recital "disidente" vi una oportunidad para explorar el significado de esta palabra y ver cómo vivo la disidencia al sistema consumista- materialista en mi día a día.

Al poema "Disidencia" inédito hasta entonces, añadí otros dos que podéis encontrar en mis blogs. Poema de Fenrir y Tocando la noche.

Gracias por sentir y disentir conmigo.




miércoles, 7 de junio de 2023

Tocando la noche




 A veces, cuando nos apuntan con la mirilla telescópica
somos nosotros mismos
sosteniendo la culata entre el hombro y la boca
los que acusamos el retroceso

El bosque es testigo de cómo me emborracho de sangre
para no sentirme, libre y salvaje 
galopando en la lluvia de nuevo.

¿Cuándo nacerán nuestras crías, fuera de la seguridad de la jaula?
Seguro que aquí las matan
entre almohadones y deberes
y las sumerjo en el río del olvido
aguas negras reflejando los luceros
del útero del Universo de donde emergemos.

Nos derramamos como el aguacero
en los corazones sedientos.
Blancos rebaños cercados por los perros
soy la oveja negra que se escurre en la noche
para ofrendar su piel a otro pastor

uno sin rostro
que me hace pandero
Mientras bombee mi sangre
seré garganta de su voz
y llamaré a mis hermanos
y dormiré a los perros. 


Nataraj Noche Entonada // Luis Carmona Horta

5/6/2023 // Noche rítmica azul



martes, 7 de marzo de 2023

La costura de las cosas


Las cosas no son como las cuentan 
no son ni el drama de la madre que atrapa
ni la levedad del mercader que observa
tras la seguridad del cristal 

las cosas son como el mar
algo que viene
algo que va
vida y muerte
espuma y sal

y si te dijeron que los rusos
que los vascos, que los serbios
siempre te dicen que es de otros
la culpa del mal

Ser flor entre piedras
hoja sobre hoja
luna en el sol

Y ser casi siempre 
cachorro de león
coser los mundos
en un calcetín

licenciarse de todo
(mejor hacerlo tarde)
y observar
Cómo las nubes
vienen y van
las estrellas derraman 
leche estelar
y no dejamos de soñar
con la sombra
que más tememos alumbrar

y si lo que soñamos despiertos
sólo nos aleja más y más 
de este preciso momento
al volvernos presente
logramos por fin 
despertar

viernes, 4 de noviembre de 2022

El señor de las bestias


                 
                                                         

                                                                               Foto Unai Extremo

 Bajo un viejo roble cuya copa se bebe todas las estrellas, Alberto, el druida, se sienta cada tarde. 
En el oscilar de sus ramas pierde la mirada. En su corteza llena de mapas, caras y leyendas, viaja Alberto hacia dentro, cubierto por su blanca capa. 
Sus ojos se encuentran con una hormiga del tamaño de una carreta. Sus ojos rojos le escrutan. Le palpan la carne sus largas antenas. Alberto la observa y se sumerje en la fronda del brillante corazón del druida. 
Entonces los túneles se iluminan. Las calles subterráneas palpitantes y oscuras, reverberan con el percutido de millones de patitas. La reina, rodeada de huevos, está fundida en la mente colectiva del hormiguero. Granjeras que cultivan un micelio que alimenta, que cura, que embriaga. 
Hilera de muerte que nutre el bosque dulce del hongo cuyo néctar sacia a las obreras. 
Así en el Cielo como en la Tierra. 
El druida observa la vía láctea. Bullente enjambre de estrellas nuevas en torno a un colosal agujero negro. Negro, como la Reina. 
Alberto no en vano es llamado El señor de las bestias. Cuando las llama, vienen. Y a veces, al cerrar los ojos, despierta. En el vuelo del águila, en la paz de las vacas, en el silente búho que sabe casi todo lo que pasa. Pero es el micelio de las hormigas, el que escucha cada pisada y transporta el agua hasta la savia...
El que lleva la canción de Gaia. a cada bulbo, rizoma... a cada planta. 

Alberto la probó un día. Un tipo de seta cuya secreta medicina, causa la muerte, la locura y... la vida. 
Amanita Panterina. La que ríe y pregunta ¿Cuánto pesas? 10? 100? 60? ¿o el peso del Universo es acaso la respuesta? ¿Y todas las dimensiones donde se escurren los electrones que las mantienen sujetas?
Mientras se muevan las estrellas, se moverá la conciencia y el druida no es una coincidencia. 
Danzó con los solsticios, cantó en las lunas llenas, se sembró en el útero mismo de la diosa primavera. 
Por eso ahora es un árbol. Su barba es como el liken de la corteza. 
No tiene más política que amar la vida y hablar por los bosques y bestias. Porque dime amigo, dime amiga. ¿Quién es más bestia? 
Mientras la Tierra se marchita bajo engranajes y ruedas, mientras los animales se pudren tras kilómetros y kilómetros de glaciales rejas. El señor de las bestias nos mira, y llora la respuesta. 
Pese a todo, Alberto confía. Y les da compasión, hace sus ofrendas. Mientras el mundo gire y giren los planetas, nos volveremos humanos, minerales... estrellas. 

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Acción poética en la calle de la comisaría.


Este es un poema que escribí porque talaron un árbol de la calle de mis padres, que a pesar de haber quedado maltrecho con la Filomena y de ser talado después, rebrotó en la primavera. 
Su tocón en forma de corazón nos recuerda de dónde sacar fuerzas en los momentos de flaqueza.


ç




 
Sobreviví a la filomena


Yo no tenía raíces profundas
(crecí en un cubículo)

La nieve agobiaba mis ramas
me apoyé en un coche de policía
y me talaron

A pesar de eso, con la primavera
la savia subió por mi tronco mutilado

crecí echando ramas hacia todos los lados
Era diferente
era resiliente
me talaron dos veces

Si abres tu mente
la naturaleza es paciente
Que mi vida no sea en vano
valorad más lo diferente
Mi vida es el poema
que vence a la muerte

lunes, 11 de julio de 2022

Verso curandero

                             





                                   I

Como mala hierba crecí, ajeno a las podas 

con una medicina secreta 

que casi nadie valora


Yo quise ser tomate, pimiento, aguacate.

Ser cotizado y ser como el aire 

que va de boca en boca.


Y de crecer en las grietas

de ocupar los sembrados

de probar el filo de la hoz 

y el rico néctar del bosque subterráneo 

Comenzó el viento a mover una oda en mis hojas. Un rumor de alabanzas a una magnísima obra 

a entender que cada estrella, semilla o espora; es un mandala de hélices, un fractal, una esperanza.

De ser sentido, amado, valorado 

En mi justa belleza

Como una pequeña flor de una rara mala hierba

que alabando al creador, se mece en la gracia 

que se recuerda 

                                 II

No importa las vidas que lleves vividas 

Ni el número de muertes, ni el número de heridas. 

La eternidad nos muele sin prisas,

hasta ser el polvo cósmico, que nada necesita.

Átomos de oro, supernova de estrellas que se siembran

Seres infinitos que vibran como cuerdas,

Y se deshacen, como volutas de humo 

Pensaciertos, que destruyen y crean infinitos universos.

Hormigueros, mente colectivas que cocrean.

                                    III

Y cuando te canses de vivir

Tómate un descanso de existir hacia afuera,

Sólo el que mira hacia adentro

DESPIERTA 

Si tiene alguna duda, no consulte a su farmacéutico.

En estos casos solo saben hacer, 

que la vida se duerma 














lunes, 20 de junio de 2022

La voz del mar

 


Mi voz omniabarcante y gutural
es la voz de cada granito de arena
de cada gota sumándose al coro

dices frío
pero en cada ola gesto los gemidos
que le arrancaré a la piedra
me dices frío
porque viste unos dedos náufragos
lívidos e inertes
¡frío dices!
sentenciados por gélidos guiñoles
que se dedican a las leyes
dices frío
y por los que les votan

Intenso

Cada gota de mis mares contiene las sales
que sudan los amantes luchadores
Oleada de voces, ríos y lloros
os extinguís como llamas
que se hunden en mi sal

Nigromantes petroleros
seres negros
humo y muerte
peces boca arriba

La medusa
fosforescencia de volantes y faldas
hecha bolsa
convierte a mis hijos en piedra

Las máquinas
¿Para quién trabajan?
Os olvidáis de sembrar
no sabéis pescar
no sabéis volar

Acaso mi rugido os recuerde
cuán vanas son las torres serias
Mis olas os mecerán
cuando recordéis a vuestro niño
entre mis lenguas eternas

 20/6/2022

Luis Carmona Horta / / Nataraj Noche Entonada

martes, 7 de junio de 2022

PREGUNTA RAÍZ

 



¿Estoy solo?

Si cada árbol sostuviese solo este planeta
se estrellaría como un cohete en el Sol
Si cada bosque se bebiese el cielo en solitario
no habría aliento
que sostuviese en el vacío, nuestro cuerpo

Los poetas se quedarían sin hojas
y las calaveras ciegas
mascando polvo
 Si los hongos viviesen solos, olvidarían el mandala
donde acunan sus esporas

pero el fuego y el agua nos tejieron
las piedras nos parieron recordando
el polvo cósmico. Fuego y Amor


Nataraj Noche Entonada
En tó nada
Entornada
alevosa y noctámbula puerta
que refresca mis blancas noches
Toroide Singapur que me sifleja
subjetividades rosáceas y purpúreas
para expresar en onomásticas palabras
comuniones que festejan dualidad

pulsera de querubines de ojalata
para embalsamar en una imagen
un segundo inabarcable

Interpelo a la musa
el por qué de los llantos
y la intensidad me amasaja las orejas

Sólo apariencia de realidad y conciencia
abrigo esperanzas
atestiguo cambios discretos
campos encubiertos de shambalas
que se empecinan en flotar

Limo mis asperezas en perenne rodar
cedo a las imprecaciones de mi mente
cuando me olvido de mi
vuelvo a un brillo sin paredes
un vacío letal que me despoja de toda réplica

Hoy canto a los hermanos que se abrazan a la piedras
y no ceden su autoridad.
A los guerreros del arroyo
que tuestan los hongos
y las yerbas al sol

Hoy me canto a mí mismo
como el poeta de barba blanca que resucitó
me inmolo hasta las sombras
que veo tan claras en los otros
y que son las mías

Hoy me veo en el solista que se rodea de personas anónimas
y se observa en un espejo de cartón
tengo la piel rosada de un bebé
un pie quemado por la estupidez
de evitar a toda costa la muerte

Ven, con tu canción de trémulos huesos
a devolverme la noche
flaca, mentira constante
tan deseable
y solo existe al ser la ilusión
al beberme el espejismo
y volverme algo distinto
al rechazo y al apego

Caer
 perder el miedo
volverme Nada
volverme Dios

Y cuentan, que la libreta
es una trinchera
desde la cual defender la soledad
pero esta es distinta
en el orgullo
o en la unidad

Vida
Obra total
Ser colectivo

la separación es la herida
que cosen los abrazos
en los tiempos más felices
simplemente escrivivo


Nataraj Noche En tó nada
22/05/2022
Madrid

martes, 12 de abril de 2022

El caballo de la diosa




Bosque dibujado
sobre la superficie del lago
Tras cruzar el umbral
Casona de algún antiguo hidalgo

Comienza la umbría
red de arroyos y forestales claros
Santuario

Cortezas que describen minuciosas 
los surcos del sol, la luna, 
truenos y rayos








Árboles que trinan al despuntar el día
Lorenzo que se filtra por las copas
Y se derrama por las ramas y las hojas
En lácteo abrazo

Y al llegar hasta el arbuelo castaño
que renace al acabarse la arena
del reloj del espacio
culebras nos recorren
danzando tras los párpados
al son de un canto primitivo
guturales arabescos
Cónclave. Sortilegio

Desgrana su risa el duende en la madera
luz féerica que danza con las hojas
abrazo de musgo, ojillos sonrisores
humus broncíneo de castaño
amor de lumbre. Dientes de sable. 
Dos lenguas veteranas en plena batalla
pétalo en la piel, fuego en los cabellos
murmullo en los arroyos 
ombligo en el bosque

Y en el tronco milenario
Una cámara secreta
aposento de licántropo
Dicen los ojos de una bruja enlunada
Muérdeme las norma
empúñame la diosa

y mientras se queman nuestras barajas
la lumbre muestra el Valhalla
Mientras la valkiria monta
las nubes pasan

martes, 16 de noviembre de 2021

Los ojos del agua



Ojitos zarcos, piel gitana
el arroyo de tu voz
la cascada en la guitarra
pasó un duende y se enamoró
desde entonces vive en tu garganta
hay ascuas de la hoguera
verde y miel en tu mirada
abanicos en tus manos
en tu sonrisa
cien odaliscas bailan 

Luz morena, perla y plata
la leña enhebra tu ponchito
y el agua, ¡tanta agua!
que me disuelvo en el remolino
de tus dichosos quejíos

eres de tantas patrias
que tienes himnos que resuenan
en las más diversas entrañas
eres derviche giradora
y alegre murmullo de giralda

y si las palabras se las lleva el viento
que este aire nos teja una alfombra mágica
para enraizarnos en las nubes
y encallar en las montañas
entonces, cuando llueva
y resuenen nuestros ecos
entre simas y gargantas
seguiremos tocando juntos
los arpegios broncíneos
de la piel del alma

Noviembre 2021

martes, 5 de octubre de 2021

El libro de los magos

 





Andrea iba caminando hacia la escuela de actores de Lavapiés donde estaba aprendiendo a ser actriz cuando se le cruzó un perro verde. Este comenzó a olisquearla con curiosidad.
Pero… ¿qué demonios? exclamó Andrea ojiplática, observando aquel caniche encadenado a una señora alta y espigada, con el cabello corto, del mismo color.
-Demonios no, señorita. En todo caso demonias y tampoco es el caso. Somos Esmeralda y su acompañante canino Milfred. ¿Acaso no sabes que el verde es el color del corazón?
-La verdad que no he visto ninguno, pero siempre los pintan de rojo. -dijo Andrea, sonriendo compasiva a la probable demente.
-¡Bobadas! Los corazones son del color de mi caniche. Y de mis ojos, dijo sonriendo y guiñándole uno de sus sombreados órganos de visión.
-Ahá… bueno, me voy, que llego tarde.  Un placer conocerla señora.
-Un placer -dijo tendiéndole una mano enguantada- Lástima que tenga usted prisa, ya que la magia y la prisa son incompatibles.
-¿Magia? ¿A qué se refiere? -Preguntó Andrea, picada por una repentina curiosidad-.
-Me refiero a todo lo que la ciencia oficial no ha podido explicar y que llamamos “mágico”
-dijo con tono de obviedad.- Ante el silencio de Andrea, Esmeralda continuó-
-Resulta que esta mañana cuando he salido a pasear he cogido un libro muy especial. -¿Te gustaría verlo? -dijo con media sonrisa que dejó brillar un diente de oro.
-¿De qué trata? Dijo Andrea cautelosa ya que los libros normales le aburrían intensamente.
-Es un espejo donde verse por dentro y trata de cómo manifestar nuestros sueños.
-¿En serio? Me está tomando el pelo. -dijo riendo Andrea para quitarle hierro al asunto y que no se ofendiese la señora-
Entonces Esmeralda sacó un libro pintado a mano, y se dirigió a un banco.
-Siéntese, joven. Usted tiene mucho que aprender y le ha caído en gracia a Milfred.
El libro parecía tener pintado un reloj pero en vez de horas, aparecían representadas unas extrañas letras rojas, sobre un fondo negro pintado con estrellas, planetas y galaxias de colores. Del centro del reloj salía una flecha de cartón que estaba anclada al libro por una especie de chincheta.
Estos antiguos caracteres rojos, señorita, son las runas. Y para que usted lo sepa, son el origen de nuestras letras. ¿Se lo han contado en el colegio alguna vez?
-No.
-Claro que no. ¡La magia está escondida desde hace mucho tiempo! Imagínese que la gente fuera creando realidad por ahí, sin necesidad de políticos, banqueros, curas o psicólogos. ¡Un desastre! Cacareó Esmeralda con una risa contagiosa que amplió las comisuras de Andrea.
-¿De dónde ha sacado usted ese libro?
-De una editorial cartonera… son libros artesanos hechos con material reciclado. Cada uno es único y este está hecho por un poeta mago.
-Ya veo… ¿y cómo se utiliza?
 Gire usted esa manecilla 5 veces que yo iré anotando las runas que van saliendo. 
Lagu, Fehu, Thorn, Pethro y Eiwaz. -dijo la pitonisa- Lagu significa que has elegido el camino de la creatividad, aquel que permite que tus emociones fluyan, iluminándote por dentro, permitiéndote ver lo que sientes en cada momento… Fehu nos cuenta que ahora estás en un momento de gran fertilidad y abundancia. Compartiendo tu belleza, por dentro y por fuera.
En el futuro aparece Thorn, que es una runa complicada. Implica tormentas, malentendidos, injusticias a las que hay que plantar cara, cambios necesarios.
¿Cómo hacerlo? La runa consejo es Pethro, que es la que nos lleva a la cima de nosotros mismos como si escalásemos una montaña. Con sudor y sacrificio.
La runa final es Eiwaz. Eso significa que vas a tener que elegir entre un camino u otro jovencita. Uno de esos caminos es el que han elegido para ti y el otro es el sendero de tu corazón.
-¡Guau! Muchísimas gracias. La verdad que esta tirada tiene todo el sentido del mundo para mí… Elegí ser actriz, ahora estoy conociendo a un chico súper bello… -A Andrea se le iluminó el rostro con una sonrisa de oreja a oreja- Y bueno, sé que no va a ser fácil, porque todo el mundo me dice que ser actriz es muy difícil, que estudie otra cosa primero…
Pero la verdad que muchas veces no resulta fácil distinguir el camino del corazón. -Terminó diciendo con tristeza la muchacha, dejando caer hacia delante su pelambrera rubia, tapándole la cara.
El talento es el INEM del universo, querida. Haz siempre, lo que mejor se te dé.
-Muchísimas gracias, ahora me voy, que de verdad que llego tarde.
Esmeralda sacó a relucir su diente de oro y dijo:
Los relojes se equivocan. -¡No llegas tarde!  El presente es eterno.






 

 

 

viernes, 17 de septiembre de 2021

Georgia Antequera

                                                                 Relato de viajes


Foto de Borjomi, en Georgia L.Carmona Horta



Nuestro viaje empezó tres meses después de una noche mágica en el Torcal de Antequera. 
Todavía había cuarentena y toques de queda, así que aprovechamos la caída de la noche
para salir de la ciudad con nuestras bicis.
Habíamos hecho rutas nocturnas en otras dos ocasiones:
La primera, ni salimos de nuestra ciudad, la visita a las cuevas de dólmenes neolíticos
nos inspiró a vivir más intensamente.

¡Esa gente sí que sabía lo que era arriesgar el pellejo!
Por eso, la segunda vez que nos aventuramos en bici, fuimos hasta Fuente de Piedra, un pueblito a una hora de Antequera, que tiene una laguna que se llena de rosados migrantes flamencos. Después del pintoresco paseo, ahí nos quedamos escuchando los sonidos de la noche y disfrutando del calorcito que nos daba el amor.

En aquella ocasión comprobamos que a partir de las dos de la mañana, todo el mundo dormía
(menos los grillos, las lechuzas y un par de ciclistas trasnochados).
Fuimos al Torcal atravesando la ciudad hacia el Sur.

A nuestra izquierda quedaba la Alcazaba, cuyos muros en escalera estaban iluminados por una luz de limón y canela que vaticinaban para mí el sabor del éxito de nuestra empresa.
 -Cariño, no uses el freno trasero que nos van a pillar. Con el pitío ese que pega vas a despertar a los vecinos. -Interrumpió mi ensoñación Felicia, hablando a media voz.
-Vale ¡perdona! -dije tratando de usar el freno delantero con cuidado.-

En la calle Caldereros las sombras parecían vigilarnos desde sus ventanas oscuras, agazapadas tras las flores. Mientras atravesábamos la calle Jesús, con casitas blancas y bajas en ambas aceras, vi a unos trescientos metros dos luces azules. -¡Los picoletos illa!- le señalé asustado
 -No te preocupes hombre, que van por la autovía- dijo quitándole importancia Felicia- 
-Da igual, tu métete hacia la plaza del portichuelo y nos hacemos a un lado un ratito. 
-Ni de coña voy a ir yo hasta tan atrás, además que ahí ¡nos van a ver por todos lados!
-Métete en el parking que hay a la derecha, anda.
-Pero… -intenté objetar-
-Tú hazme caso y tira, hombre.

 Fuimos hacia un aparcamiento que había bajo una pequeña colina. Allí, escondiditos tras unos coches, nos reímos como dos niños traviesos y nos besamos.
Mientras, las luces azules pasaron de largo y continuamos sin más percances hasta la base del Torcal. Encadenamos las bicis detrás de unas retamas y comenzamos a caminar. 
 Felicia me contaba que lo que más le gustaba en el mundo era leer, que a través de la lectura viajaba a sitios muy lejanos. 
Confesó que coleccionaba historias, porque nunca se sabe cuando las vas a necesitar. 
 Entonces, decidí contarle el mito del Torcal que me contaba mi abuelo. 
El Yayo decía que estas montañas se formaron una noche en la que los gigantes de piedra se habían ido de fiesta. Se quedaron cantando hasta muy tarde. Habían llevado para el picnic ensalada de caliza con guijarros de río y un pastel de mármol que estaba para chuparse los dedos. Elvira, la giganta más hermosa (según los cánones de belleza de los gigantes de piedra, por supuesto) se puso a bailar y así se formó el valle de Abdaajis y el cauce del río Campanillas. Rolo, uno de los gigantes más audaces, consiguió prendar a Elvira con sus cantos, llenos de montañosos ecos. Y tras quedarse ambos acarameladitos, se fueron antes de que la fiesta acabase. Se acostaron y formaron con sus cuerpos la sierra de Camarolos, protegidos del sol y de las miradas indiscretas bajo sus sábanas de piedra. El problema de esta clase de gigantes, es que si les pilla el sol fuera de sus guaridas se petrifican para siempre. Y cuando los demás vieron el fulgor del alba en el horizonte, se levantaron para buscar refugio, pero en seguida los primeros rayos les tocaron, convirtiéndose en las altas montañas de formas caprichosas que podemos ver todavía en el Torcal. Aquella pareja de gigantes que se salvó gracias a la urgencia de su amor, se quedó en Camarolos, y de las lágrimas que lloran por su tribu perdida, brota el río Guadalmedina.

 Ya habíamos llegado al Torcal y cuando nos pusimos cómodos, mirando las estrellas sobre nuestras esterillas, Felicia decidió contarme una historia muy personal.

 -Te voy a contar la historia de mi bisabuelo Levan. Él fue inmigrante georgiano en la década de los 70 del siglo XIX. Allí hacen muy buen vino. ¡De hecho dicen que lo inventaron ellos!. Justo en ese tiempo la península ibérica sufrió la filoxera. La gran plaga de moscas come parras. Todas las cosechas de uva quedaron arruinadas. Las hojas de las vides estaban cubiertas de agallas causadas por la nidificación de esta especie de mosca. Mi bisabuelo Levan se enteró en Batumi, gracias a un amigo marinero que volvía de una ruta que pasaba por Cádiz. Pensó que era una buena oportunidad para viajar y hacer negocio. Así que decidió hacerse a la mar con su amigo. Este estaba enrolado en el carguero Sebastopol y le consiguió un pasaje a buen precio. Levan llevaba en la bodega un cargamento de sarmientos de una variedad resistente a la filoxera. Recorrió España hasta la zona de Aranda del Duero y el río Arlanza, allí, tras mucho preguntar con un diccionario en la mano, alcanzó a ponerse en contacto con un terrateniente llamado Paco, al que le vendió todos sus sarmientos y consiguió un buen dinero. Levan, le ayudó en el proceso de hacerles brotar y mientras estaba en aquella casa señorial, tuvo la oportunidad de aprender español con su hija, la hermosa María Belén. Paco no veía con buenos ojos que su hija pasase tanto tiempo con “el ruso” pero María Belén y Levan se enamoraron y su padre, no lo aceptó. Tenía otros planes para ella. Cuando María Belén le preguntó a su papá por qué no aceptaba a Levan, este le contestó que primero porque Levan era extranjero -un ruso, decía él, y segundo, porque era un simple agricultor y ella se merecía algo mejor que un “destripaterrones” . No aceptando la unión entre su hija y Levan, perdió a ambos. La madre de María Belén era de Fuente de Piedra y ambos decidieron moverse a Antequera, donde se casaron y tuvieron a mi abuela materna… 

 -¿Así que te he conocido gracias a un agricultor georgiano? -Pregunté medio incrédulo-
 -Así es, muchas veces me he imaginado cómo serán esas tierras y no sé… tengo ganas de ir a regar mis raíces georgianas algún día.
 - a la luz pálida de la noche, me pareció ver un destello en sus mejillas- 
-¿Y si te dijera que si vas, te acompaño? -Te diría que estás loco -rió Felicia, con los ojos llenos de estrellas.
 -Loco es este mundo donde no se puede ir ni a la vuelta de la esquina sin papeles.
 Tres meses más tarde estábamos haciendo cola en la embajada de Georgia, yo era el cuadragésimo octavo de la fila y ella lo sabía, así que se fue a comprar unos bocadillos a un bar cercano. Pudimos quitarnos las mascarillas el tiempo que nos duró el bocata y ver la sonrisa de Felicia me dio ánimos para aguantar la burocracia y no tirar la toalla. Salí de la oficina del cónsul con las manos vacías. -Nada corazón. Han suspendido todos los vuelos comerciales a Georgia. no hay ningún avión. Ni mercante ni de pasajeros que pueda llevarnos, sin embargo… -Sin embargo ¿qué? ¡Vamos como sea! -Nuestra única opción es volar hasta Odessa en Ucrania y de allí tomar un ferry hasta Batumi. -¡A Ucrania pues! -En los ojos de Felicia volví a ver brillar el fulgor de las estrellas- No hacían falta visados, pero tuvimos que contratar un seguro de salud para prevenir la posibilidad de contraer el Covid. Así lo hicimos y salimos de Barajas el 4 del 8 del 2020. El vuelo fue bastante agradable, nos tocó sentarnos al lado de Sor Daría una monja ucraniana que había estado estudiando Enfermería en Madrid. Nos dijo que volvía a la frontera rusa a cuidar de los heridos. Cuando llegamos a Odessa, nos sentimos completamente desorientados. En el mapa todas las letras aparecían en alfabeto cirílico y no sabíamos donde buscar la calle Taras Vulva. Preguntar por Taras Vulva nos parecía un poco obsceno, pero mirando por internet nos enteramos de que había sido un famoso guerrero kosaco que luchó por la independencia de Ucrania y nos decidimos a preguntarle a un hombre con grandes bigotes y el pelo rapado a ambos lados de la cabeza que nos recordaba mucho a él. Este señor no hablaba inglés, pero en seguida encontró a un joven que lo hacía y con su ayuda nos indicó amablemente qué autobús había que tomar para llegar a la dirección por la que le preguntamos. Era como viajar en el tiempo a la antigua Unión Soviética: Grandes monumentos, coches antiguos, gestos formales… Los edificios eran enormes y se accedía a su interior por medio de una cochera. Dentro había grandes patios que tenían muchos portales. También había árboles, gatos y a veces, hasta tiendas de alimentación. No teníamos grivnas con las que comprar comida, pero nos aceptaron los euros encantados. Yo creo que nos timaron pero con todo y eso era muy barato. Aquella noche decidí dar una vuelta por Odessa, la perla del Mar negro. Felicia estaba muy cansada y me puse a caminar yo solo por una avenida que bordeaba la zona portuaria. Llegué hasta el muelle y allí saqué mi armónica plateada, me puse a tocar y al cabo de un rato, noté que alguien se acercaba. Me di la vuelta. Una figura encapuchada me dijo en español. -¿Eres tú? Una señora me sonreía. Era Daría, la monja que había volado con nosotros en el avión. Hola…¿qué hace usted aquí? -le pregunté, sorprendido.- -Mañana me voy al frente ruso, quería ver el mar y orar un poco. -Ya. -Oye, ¿tú crees en el destino? -Lo pensé un poco y le dije -me molesta pensar que no somos libres. ¿Por qué lo preguntas? -Porque vas a ser padre. Reí, y le pregunté con media sonrisa: -¿Cómo lo sabes?
 A tu chica le brilla el aura. Lo vi desde que estábais haciendo fila en el aeropuerto para subir al avión. ¿Le has pedido matrimonio alguna vez? -No. -Para ella es importante. Muchos hombres no lo entienden, pero una mujer embarazada no está segura si no se casa. -Lo pensaré. -Sigue tu corazón. -Entonces, Daría, me sonrió, se dio la vuelta y desapareció.-
 Al día siguiente montamos en el ferry que nos llevaría hasta Batumi, al otro lado del Mar Negro. En el bar me puse a escribir lo que había pasado desde que fuimos al Torcal para ordenarme las ideas. De estar embarazada Felicia, el niño ya tendría tres meses. ¿Sería el destino? ¿Por qué no me habrá dicho nada? Mientras estaba en estas reflexiones, los transportistas rusos y ucranianos que dormían en los camiones de la bodega venían aquí a empinar el codo, y mientras escribía este relato, dos de ellos comenzaron a pelearse. No entendía qué decían, pero justo el barco pasaba enfrente de la península de Crimea, una zona ucraniana que de facto era gobernada por los rusos. Los camioneros en contienda parecían dos osos borrachos, que se mecían con las olas del barco, afortunadamente, esto hacía que sus golpes no dieran en el blanco y acabaron cayendo uno encima del otro, a cámara lenta, tratando se sujetarse a sillas y mesas, esparciendo por el suelo todos los cacharros que tenían encima mientras bramaban como dos bestias pardas. Justo en ese momento apareció Felicia. Se tocaba la tripa sonriendo. Todo el bar quedó en silencio. Los borrachos todavía forcejearon un poco. Uno de ellos miró hacia la puerta y la vio. La verdad que hasta yo noté que tenía un brillo especial.
 Los camioneros magullados se separaron, se sacudieron las camisas y murmuraron unas frases confusas que sonaban a disculpas. Felicia se sentó conmigo, mientras el camarero recogía los vasos y platos, y los borrachos se palmeaban amigablemente los hombros, y como si no hubiera pasado nada, le pregunté: -¿Quieres casarte conmigo? Los dos nos echamos a reír. No era el lugar más bucólico para pedírselo, sin duda. Pero esas palabras surgieron desde el fondo de mi ser y no pude contenerlas.
 -¿Sabes que estoy embarazada?
-¡Si!
 Poco después, nos casamos en Georgia. Nunca me imaginé llevando una corona y menos el día de mi boda, pero bueno, así son las bodas ortodoxas.
 Encontramos a la familia georgiana de Felicia en Borjomi. Todavía se dedicaban al vino y tenían una bodega con el apellido de la familia: Rostami. Ellos se empeñaron en organizar toda la parafernalia ortodoxa. Por lo visto la corona representa la bendición de Dios. Nuestros padres y hermanos quisieron venir a Borjomi en cuanto se enteraron de que nos casábamos y que íbamos a ser papis.
La algazara que se formó aquella noche de nupcias fue increíble.
Los georgianos cuando se ponen, beben como cosacos y hacen unos cantos polifónicos que son una maravilla. Todavía recuerdo a aquella monja que vino hasta el muelle como si fuese una ecografía.
En su honor le pusimos su nombre, Daría, a nuestra hija. Ya había pasado un año de eso y echábamos mucho de menos a nuestra gente. ¿Qué no daría por ir de Georgia a Antequera para celebrar por todo lo alto el amor con nuestros amigos y amigas?
 Lo hicimos tras la vendimia. ¡Esa noche si que fue de órdago!
 Nuestra boda se celebró en el cortijo de un amigo, muy cerca del Torcal de Antequera.
 Cuando las luces del alba asomaron. Le guiñé un ojo a Felicia.
 ¿Nos vamos o nos quedamos para siempre, como los gigantes de piedra?
- Quedémonos. -Me dijo brindando con una copa de vino.- 
  Nuestra hija se llama Daría en honor a aquella monja. Pero todo el mundo la llama: 
                                                            
                                                         Georgia Antequera.



Luis Carmona Horta / Nataraj Noche Entonada
Escrito en Junio 2021 en Hoyo de Manzanares, Madrid.

sábado, 20 de febrero de 2021

Emociones intensas

Tengo un par de emociones intensas en la nevera
y la estúpida necesidad de comerme las de fuera
Este viento que corta como espada
tiene un grito prolongado en el pico de mi montaña
y cabalga con aludes a los cuatro costados
Porque tengo dudas de mi valía, como pareja y como persona
tantas luces como sombras
y en esta tregua de la esgrima con el boli
Mi verdadero ser se recuerda

He entregado mis alas a un amor y a una abundancia
que me desplumaba
recuerdo la metáfora del pico del águila
Y no sé si son 35 o 53 los años que me separan de nacer
Tengo tanta ternura y tanta rigidez
soy como la piel de un tambor
en la mitad de una canción
que loa a mi Dios

¿Cosmos dices?
Que la paz sea en mi karma
y me permita renacer
apenas empiezo a tocar
el laúd en las cuerdas de tu alma
y quisiera cantar a todas mis vidas
futuras, presentes y pasadas
que nada nos separa
en la silla de montar
el cambio constante.

domingo, 3 de enero de 2021

La puerta verde



Al salir por la puerta verde de mi escuela
contemplando el ondulante caminar de una muchacha
Contaba las sílabas, urdía los encuentros
componía las palabras para conquistarla
y casi sin darme cuenta me enamoré del viento que me inspiraba 
pero para dominar sus rebeldes arabescos y asonancias
hube de seguir sus consejos
conocerme en los rápidos y en los remansos
enamorarme en los mares de mi alma
dejar de esconderme las sombras
exhalar, para vivir en gracia
seguir esculpiendo mi cuerpo
perdonarme por ser imperfecto
caminar por el único sendero
que me funde, me templa y acaba 




domingo, 15 de noviembre de 2020

Camino invisible

.    Imagen de R.Valles


A cuento de qué meter a la natura

En un sobre de palabras

Para qué intentar descifrar lo inefable

Denunciar lo que es afán del karma

O rondar a mi musa con versos del color de la esperanza


Esta poesía no sirve para nada

Sino siente como un clavo en la cadera

La vida que se escapa

Camino en el vacío sobre dos muletas largas:

Intuición y confianza


Al otro lado veo tres paisajes diversos

Pero sólo uno, el del medio

Tiene el poder de realizar mis sueños


El precio, el indicado

Dejar todo lo superfluo

Vivir sin lujos, aparte de los proporcionados

Por mis padres divinos

Y escuchar el rumor del arroyo, espiar las oropéndolas y los cuervos

Descifrar las señales en los animales, en las nubes, en los sueños

Ser cada vez más antiguo

Entrar al nuevo tiempo

Humilde y poderoso

Hijo del Amor

Entre la Tierra y el Cielo


jueves, 15 de octubre de 2020

La importancia del musgo




Llevábamos juntos 3500 años
Recuerdo mis alas y me atrevo
a saltar al llanto
a la soledad incomprendida

colecciono lecciones 
corazonteca
El fuego que ilumina sin quemar 
respira
y le sobra combustible con lo que lleva dentro
para estar en paz con lo de afuera

Tengo el pegaso oxidado 
y dolores de parto
de tanto trabajar con la guadaña
cosecho mi karma
toca escuchar
tal vez hablar
con los pájaros

Es tan suma la importancia del musgo
en comparación conmigo
que veo en cada uno de los dioses
el reflejo de un ideal
que late por dentro
A la espera de la ofrenda
que nos entregue definitivamente
a lo que juntos somos

martes, 25 de agosto de 2020

Ojos para ti


Me inspira lo externo

exhalo lo que muero

Aquí a esta está luz yo traigo mis miedos

Cogiditos como ranas

En el río de la noche


Miedo a las lecherías

Que chupan la sabia de los hombres

Porque la rana canta encantada

Cuando me estabulan las pantallas

Miedo a las líneas rectas en ángulos que quiebran el horizonte

Miedo a la seca que deja en el pellejo animales y hombres

Sin ánima para levantarse

Miedo a las agujas genéticas

A las antenas de reguetones inaudibles y omnipresentes

Miedo a los zombies de gafas negras los zombies de pantallas negras

de orejeras y tapabocas

Humana antimateria

Miedo a un colapso que les expulse de las ciudades como pollos sin cabeza con cuchillos grandes

Por eso, alma

En mí confío

Porque soy de Tierra y de Cielo

Acepto el desafío

De aprender a autogestionarme

Tendiendo puentes, levantar comunidades estoy donde me guían las señales

Cicatrices de luz + Intuición

= INTELICIENCIA



domingo, 7 de junio de 2020

Ofrenda a la Diosa

Pintura de Kamali Om
Ida y pingala
Yin y yang
A veces la sincronía les junta
A veces parece, que jamás se volverán a acariciar
Uno salta con sus espadas, arriba y abajo
el aire hacen silbar
La otra se tumba sobre la tierra
y comienza a latir y sanar
Juntos son la vida
en guerra, son el caos infernal
por eso recurrimos al maithuna
donde los dioses hacen las paces
Realizando su amorosa danza
Te echo tanto de menos...
Diosa
A ti me vuelvo a entregar

miércoles, 15 de enero de 2020

La clave



La clave


Cuando se incendia un bosque

Arde la piel de mi madre
los pájaros y los árboles se envuelven

en sus trajes de llamas
y hacen su última danza


Con la que nos llaman


se empluman las paredes de la Diosa

con cánticos célticos, daime y lakotas
se empluman en todos los idiomas

y se disparan hacia Oceanía

desde templos aspersores de voces creadoras


porque dentro de mi sangre hay una mano
y dentro de mi mano hay átomos
y dentro de mis átomos hay...

silencio


mi corazón es un ordenador de la materia

Y vivo en cada estrella
que me pinta con sus dedos

Por eso creamos

espirales verdes con nuestro canto
desbrozando con nuestros actos
una sociedad transgénica y dopada



nuevo comienzo 

donde las plantas

nos incendian la sangre
y nos siembran metamorfosis permanentes
la muerte perenne vivir

nunca seguir iguales
el misterio nos enciende
esa es la clave

15-1-2020
Natu