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martes, 28 de mayo de 2019
viernes, 3 de mayo de 2019
Entrevista a una rata de Coppenhaguen
Entrevista a una rata
Extraída de una radio de Copenhaguen
ENTREVISTADOR.Buenos días, aquí estamos con Fengul,
una rata adulta crecida en Dinamarca. Gracias por venir.
RATA FENGUL.Buenos días para todos los humanos que
nos están escuchando, ojalá las ratas pusieramos también la radio,
lamentablemente, no nos interesa.
E. ¿Ahá, y en qué os interesáis?
R.F. Verás, el aire que nosotros captamos está lleno
de matices interesantes. Casi todas las veces que respiramos estamos aprendiendo
algo nuevo, por ejemplo, esta mañana me puse a olisquear en las inmediaciones
de una granja y supe inmediatamente el punto de maduración del heno, el número
aproximado de vacas, el de cerdos y humanos que allí viven, y que hay uno al
que le huele el aliento a queso y que ronca, aunque esto último lo capté con mi oído, naturalmente.
E. Comprendo, y ustedes, las ratas, ¿se quejan de la
vida que llevan o más bien, están contentas con ella?
R.F. A casi nadie le gusta ser una rata, normalmente venimos de existencias menos violentas, donde sufrimos menor rechazo. No te digo que ser un pato o una foca sea fácil y ni mucho menos un ser humano. Muchas de nosotras conocemos lo que es ser una de estas especies y no nos quejamos de más. Es solo que nosotras, las ratas, somos una especie marginada y perseguida. No solo por los gatos o las serpientes, que se alimentan de nosotras, como es natural... sino también por ustedes, los seres humanos, que con especial saña nos ponen trampas y nos aniquilan por diversos medios.
R.F. A casi nadie le gusta ser una rata, normalmente venimos de existencias menos violentas, donde sufrimos menor rechazo. No te digo que ser un pato o una foca sea fácil y ni mucho menos un ser humano. Muchas de nosotras conocemos lo que es ser una de estas especies y no nos quejamos de más. Es solo que nosotras, las ratas, somos una especie marginada y perseguida. No solo por los gatos o las serpientes, que se alimentan de nosotras, como es natural... sino también por ustedes, los seres humanos, que con especial saña nos ponen trampas y nos aniquilan por diversos medios.
E. Es que muchos humanos piensan que ustedes
transmiten enfermedades y se comen su comida...
R.F. Las enfermedades son especies ajenas a los
humanos y a las ratas, ellas hacen su vida, se alimentan de ustedes y de
nosotras. No tenemos culpa de enfermar.
Y la comida, muchas veces nos la dan envenenada.
Vamos al huerto, a comer un poco de esto y de lo otro y puaj, sabe a químico
que echa para atrás. ¿Quién se puede alimentar así de nada? Nosotras solo
tomamos una pequeña parte, y principalmente nos alimentamos de su basura, lo
que ustedes no quieren. Y ahí es donde empiezan nuestras enfermedades, lo
bueno, es que la naturaleza nos ha dotado de una gran fortaleza y nadie se
suele quejar.
E. Usted, antes de la entrevista me comentaba que la
situación se ha vuelto especialmente crítica en las alcantarillas de
Copenhaguen, ¿a qué se debe esto?
R.F. Bueno, nosotras llevamos una vida subterránea, nos encantan los túneles. Lo que pasa es que cuando llueve, todo se complica un poco ¿sabe? Nosotras somos grandes nadadoras, y no por gusto, sino por necesidad. Lo malo es que el agua hace lo mismo, y muchas veces nos vemos propulsadas hacia el mar.
R.F. Bueno, nosotras llevamos una vida subterránea, nos encantan los túneles. Lo que pasa es que cuando llueve, todo se complica un poco ¿sabe? Nosotras somos grandes nadadoras, y no por gusto, sino por necesidad. Lo malo es que el agua hace lo mismo, y muchas veces nos vemos propulsadas hacia el mar.
El caso es que antes había muchas más zonas secas
para nosotras, aquí en Dinamarca. Contábamos con parques, descampados e incluso
plazas públicas que por la noche se llenaban de nosotras. Nos lo pasábamos en
grande con los restos de sus pizzas, con sus bocadillos a medio comer y por
supuesto, con sus galletas de mantequilla.
Pero desde que han comenzado a fumigarnos en plena
noche, ya no podemos hacer nuestro servicio con seguridad, y hemos tenido que
recurrir a las granjas de los alrededores de la ciudad.
E. Tal vez nuestros oyentes se estén preguntando cómo
es posible que usted y yo nos estemos comunicando, ¿saben las ratas danés?
R.F. Por supuesto que no, es muy difícil incluso para ustedes, pero no nos hace falta saber danés o cualquier otro idioma humano. Nosotras captamos sus vibraciones más sutiles. Sabemos que ustedes suelen sentir miedo y asco hacia nosotras y la verdad, es que no nos lo explicamos. Con lo lindas que somos.
Cuando un humano nos habla, clarito como usted, nosotras entendemos perfectamente.
R.F. Por supuesto que no, es muy difícil incluso para ustedes, pero no nos hace falta saber danés o cualquier otro idioma humano. Nosotras captamos sus vibraciones más sutiles. Sabemos que ustedes suelen sentir miedo y asco hacia nosotras y la verdad, es que no nos lo explicamos. Con lo lindas que somos.
Cuando un humano nos habla, clarito como usted, nosotras entendemos perfectamente.
E. Bueno, el caso es que estamos usando la máquina
del señor Backster, un polímetro basado en electrodos conectados a una máquina
que capta las alteraciones en el campo magnético, en este caso, de Fengul, que
pese no abrir la boca, responde a todo cuanto le preguntamos.
R.F. Si, así es, si me hubieran preguntado de hacer
esta entrevista, tal vez hubiese accedido, pero a nosotras nunca nos preguntan
antes de experimentar con nosotras. No obstante, gracias a la máquina de
Backster podemos comunicarnos y eso es una novedad. Nunca nos habían preguntado
nuestra opinión. Es hora de decir de que a nosotras los humanos, por lo
general, no nos gustan. Nos asustan. Nos parecen tan ridículas sus madrigueras
amontonadas unas sobre las otras y siempre corriendo en medio de nubes de humo
y ruído. ¿Por qué no se relajan a olisquear el aire? ¡Si lo tienen todo!
E. Lo cierto es que hay de todo, cada vez hay más
humanos volviendo al campo, huyendo de las verduras que apestan a químicos, del
humo y del ruído, pero no es fácil, Fengul. Ha sido un placer entrevistarle, le
deseo mucha suerte. ¿Dónde quiere que le dejemos?
R.F. No se preocupe, con que me abran las puertas
hasta la calle me vale. A diferencia de ustedes, nosotras no pensamos a donde
vamos. Simplemente vamos. Si quieren un consejo, ¡sigan más su olfato! Adiós.
2 de Mayo del 2019 BELTAINE, Madrid.
Luna resonante roja.
Luis Carmona Horta
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